Salida a las 06.00 h. desde el ancla. Dificultad media-baja. 16km. Se desayuna en el camino.
Iniciamos nuestro caminar en Ovejuela, alquería del municipio de Pinofranqueado de unos cien habitantes. Hace unos años ya estuvimos aquí, hacia el convento de los Ángeles, fundado por el mismo San Francisco de Asís, en el siglo XIII, de vuelta de una peregrinación a Santiago, donde disfrutamos de las vistas de su espectacular chorro de los Ángeles.
Hoy comenzamos nuestra ruta atravesando el pueblo en dirección a la piscina municipal, por el curso del río Ovejuela, un sendero bastante bien asentado, con puentes, recientemente acondicionado por la administración regional, entre huertos en terraza, olivares, y abruptos cortes pizarrosos, un paseo agradable y fácil que nos lleva al bello Chorritero o Chorrito, un salto de unos 60 metros (3 Kms. hasta él). La estación es propicia después de las lluvias invernales para contemplar su fuerza y belleza, aunque incluso en los peores veranos, pierde su esplendor. En la caída se forma un gran charcón que permite los baños estivales.
Aquí haremos un descanso antes de la gran y única subida de esta ruta ( sólo 3 Kms). Ascendemos por un sendero sinuoso entre castaños centenarios, helechos, robles,…con calma, y que será el único trayecto de cierta dificultad, hasta toparnos con un muro de piedra que nos indica la dirección de Robledillo, parte del trazado del GR 10. Desde la base del chorro hasta la cuerda de la sierra tenemos un desnivel de poco más de 400 m. Al despejarse el bosque veremos a nuestro frente el pico de la Bolla, el más elevado de la comarca de Gata y que habrá cogido algo de nieve el fin de semana de frío, y nosotros poco o nada veremos. Llegaremos a la Cruz del Puerto (1.008 ms.), desde donde parte también el camino a Descargamaría. Seguimos la pista en dirección norte, con la imagen de la Bolla al frente y hacia el sur y poniente se nos regala una de las mejores vistas de Valdárrago.
Esta pista la mantendremos durante 4.7 kms en dirección a La Golosa, llaneando, sin dificultad, para recrearnos en la contemplación de este paisaje que toca el cielo. Al norte Castilla, hacia poniente los picos de la comarca, Portugal y la Sierra de la Estrella, nevada y distante, a levante Las Hurdes y las remotas cumbres de Gredos. Espero que el día esté claro y podamos disfrutar. Confiemos. La Golosa es el primer collado del Puerto Viejo, nacimiento del río Árrago. Hacia el frente sale el camino de Las Erías, conocido por Teresa, Julia y Antonio, digno de otra ruta. Nosotros comenzamos en este punto el descenso hacia Robledillo (5 kms. y se acaba) por la calzada romana, hasta las captaciones de agua del pueblo, descansamos y nos reagrupamos bajo los chopos y adelante que nos espera Robledillo en pocos kilómetros. Pasamos a la orilla derecha y el río se va perdiendo hacia el fondo del estrecho valle. No volveremos a verlo hasta el final de la ruta. Hemos abandonado ya la calzada, el sendero se estrecha, y si observáis en algunos tramos del mismo aparecen trozos de una acequia de ladrillo, un canalillo, que llevaba el agua a una alberca, bastante bien conservada, que sirvió para proveer de agua al primer generador de corriente que trajo la electricidad al pueblo, luego las ruinas de la ermita de Santo Tomé y ¡ adelante compañeros !.
Desde el fondo del estrecho valle nos llega el rumor emboscado del río. Sigue la senda estrecha, abovedada, en temporadas muy hozada por los jabalíes, que se despeja en las proximidades del pueblo, con algunos huertos, en el descenso último, antes de llegar al río. Cruzamos algunos manantiales donde sí se puede llenar la cantimplora. Por fin veremos el Árrago, al que llevamos escuchando durante todo este tramo final. Lo atravesamos por unas piedras. Hemos llegado a la piscina, ahora abierta. En verano el que tenga valor debe probar sus aguas. Entramos en Robledillo por la calle La Rúa, en obras no sabemos hasta cuándo. Fin de ruta e inicio del paseo particular por esta joya rescatada al tiempo.
Y tomaros tiempo aquí donde se detuvo el tiempo, perderos para encontraros en oscuros callejones, bajo balconadas y solanas, las altas fachadas de La Rúa con su esgrafiado de inspiración renacentista entre adobes , maderas y geranios, olores de bodegas vinateras, para el brindis, la tertulia y la camaradería, los anchos aleros de las techumbres, en algunas callejuejas casi se rozan, llegaros hasta el chorro del Manadero, ascended las cuestas y bajad a los soportales bordeando el río, el museo-molino de aceite salvado para nuestra memoria por la familia de Julio el médico, la fachada del Hospital y su fuente, la ermita del Manso Cordero, la parroquia con su balconada elegante como un cortile, o mejor belvedere, las plazuelas donde no es raro ver a las colonias gatunas dormitar, los tiestos siempre verdes bordeando las fachadas, el Humilladero en el llano del Barrero, donde se inician otros caminos .… no os decepcionará.
FELICIANO

